La guapa tenista serbia Ana Ivanovic dentro de su rol como embajadora de la Unicef dejó por un momento la raqueta y ayudó a los más necesitados. Ivanovic preparó galletas para una campaña en favor de los niños más necesitados. La serbia que se prepara para disputar un torneo en Indonesia desarrolló esta obra en favor de los más necesitados en compañía de la italiana Roberta Vinci.
Ivanovic señaló que se siente orgullosa de poder ayudar a la Unicef con este tipo de actividades y que se siente orgullosa de ser embajadora de la Unicef.

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